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Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Líbrame, por tu justicia; |
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inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme. Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, |
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porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. |
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Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. |
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Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. |
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Yo detesto a los que veneran ídolos vanos y confío en el Señor. |
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¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! Cuando tú viste mi aflicción y supiste que mi vida peligraba, |
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no me entregaste al poder del enemigo, me pusiste en un lugar espacioso. |
| 9 |
Ten piedad de mí, Señor, porque estoy angustiado: mis ojos, mi garganta y mis entrañas están extenuados de dolor. |
| 10 |
Mi vida se consume de tristeza, mis años, entre gemidos; mis fuerzas decaen por la aflicción y mis huesos están extenuados. |
| 11 |
Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisión de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven por la calle huyen de mí. |
| 12 |
Como un muerto, he caído en el olvido, me he convertido en una cosa inútil. |
| 13 |
Oigo los rumores de la gente y amenazas por todas partes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida. |
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Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: "Tú eres mi Dios, |
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mi destino está en tus manos". Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. |
| 16 |
Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia; |
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Señor, que no me avergüence de haberte invocado. Que se avergüencen los malvados y bajen mudos al Abismo; |
| 18 |
que enmudezcan los labios mentirosos, los que profieren insolencias contra el justo con soberbia y menosprecio. |
| 19 |
¡Qué grande es tu bondad, Señor! Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, en la presencia de todos. |
| 20 |
Tú los ocultas al amparo de tu rostro de las intrigas de los hombres; y los escondes en tu Tienda de campaña, lejos de las lenguas pendencieras. |
| 21 |
¡Bendito sea el Señor! Él me mostró las maravillas de su amor en el momento del peligro. |
| 22 |
En mi turbación llegué a decir: "He sido arrojado de tu presencia". Pero tú escuchaste la voz de mi súplica, cuando yo te invocaba. |
| 23 |
Amen al Señor, todos sus fieles, porque él protege a los que son leales y castiga con severidad a los soberbios. |
| 24 |
Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor. |