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¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Estás lejos de mi queja, de mis gritos y gemidos. |
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Clamo de día, Dios mío, y no respondes, también de noche, sin ahorrar palabras. |
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¡Pero tú eres el Santo, entronizado en medio de la alabanza de Israel! |
| 4 |
En ti confiaron nuestros padres, confiaron y tú los liberaste; |
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a ti clamaron y se vieron libres, en ti confiaron sin tener que arrepentirse. |
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Yo en cambio soy gusano, no hombre, soy afrenta del vulgo, asco del pueblo; |
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todos cuantos me ven de mí se mofan, tuercen los labios y menean la cabeza: |
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«Se confió a Yahvé, ¡pues que lo libre, que lo salve si tanto lo quiere!». |
| 9 |
Fuiste tú quien del vientre me sacó, a salvo me tuviste en los pechos de mi madre; |
| 10 |
a ti me confiaron al salir del seno, desde el vientre materno tú eres mi Dios. |
| 11 |
¡No te alejes de mí, que la angustia está cerca, que no hay quien me socorra! |
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Novillos sin cuento me rodean, me acosan los toros de Basán; |
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me amenazan abriendo sus fauces, como león que desgarra y ruge. |
| 14 |
Como agua me derramo, mis huesos se dislocan, mi corazón, como cera, se funde en mis entrañas. |
| 15 |
Mi paladar está seco como teja y mi lengua pegada a mi garganta: tú me sumes en el polvo de la muerte. |
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Perros sin cuento me rodean, una banda de malvados me acorrala; mis manos y mis pies vacilan, |
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puedo contar mis huesos. Ellos me miran y remiran, |
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reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica. |
| 19 |
Pero tú, Yahvé, no te alejes, corre en mi ayuda, fuerza mía, |
| 20 |
libra mi vida de la espada, mi persona de las garras de los perros; |
| 21 |
sálvame de las fauces del león, mi pobre ser de los cuernos del búfalo. |
| 22 |
Contaré tu fama a mis hermanos, reunido en asamblea te alabaré: |
| 23 |
Los que estáis por Yahvé, alabadlo, estirpe de Jacob, respetadlo, temedlo, estirpe de Israel. |
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Que no desprecia ni le da asco la desgracia del desgraciado; no le oculta su rostro, le escucha cuando lo invoca». |
| 25 |
Tú inspiras mi alabanza en plena asamblea, cumpliré mis votos ante sus fieles. |
| 26 |
Los pobres comerán, hartos quedarán, los que buscan a Yahvé lo alabarán: ¡Viva por siempre vuestro corazón!. |
| 27 |
Se acordarán, volverán a Yahvé todos los confines de la tierra; se postrarán en su presencia todas las familias de los pueblos. |
| 28 |
Porque de Yahvé es el reino, es quien gobierna a los pueblos. |
| 29 |
Ante él se postrarán los que duermen en la tierra, ante él se humillarán los que bajan al polvo. Y para aquel que ya no viva |
| 30 |
su descendencia le servirá: hablará del Señor a la edad |
| 31 |
venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Así actuó el Señor. |