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¡Sálvame, Dios mío, porque el agua me llega a la garganta! |
| 2 |
Estoy hundido en el fango del Abismo y no puedo hacer pie; he caído en las aguas profundas, y me arrastra la corriente. |
| 3 |
Estoy exhausto de tanto gritar, y mi garganta se ha enronquecido; se me ha nublado la vista de tanto esperar a mi Dios. |
| 4 |
Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; más fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razón. ¡Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado! |
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Dios mío, tú conoces mi necedad, no se te ocultan mis ofensas. |
| 6 |
Que no queden defraudados por mi culpa los que esperan en ti, Señor del universo; que no queden humillados por mi causa los que te buscan, Dios de Israel. |
| 7 |
Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; |
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me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: |
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porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. |
| 10 |
Cuando aflijo mi alma con ayunos, aprovechan para insultarme; |
| 11 |
cuando me visto de penitente, soy para ellos un motivo de risa; |
| 12 |
los que están a la puerta murmuran contra mí, y los bebedores me hacen burla con sus cantos. |
| 13 |
Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. |
| 14 |
Sácame del lodo para que no me hunda, líbrame de los que me odian y de las aguas profundas; |
| 15 |
que no me arrastre la corriente, que no me trague el Abismo, que el Pozo no se cierre sobre mí. |
| 16 |
Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí; |
| 17 |
no le ocultes el rostro a tu servidor, respóndeme pronto, porque estoy en peligro. |
| 18 |
Acércate a mi y rescátame, líbrame de mis enemigos: |
| 19 |
tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi deshonra, todos mis enemigos están ante ti. |
| 20 |
La vergüenza me destroza el corazón, y no tengo remedio. Espero compasión y no la encuentro, en vano busco un consuelo: |
| 21 |
pusieron veneno en mi comida, y cuando tuve sed me dieron vinagre. |
| 22 |
Que su mesa se convierta en una trampa, y sus manjares, en un lazo; |
| 23 |
que se nuble su vista y no vean, y sus espaldas se queden sin fuerzas. |
| 24 |
Descarga sobre ellos tu indignación que los alcance el ardor de tu enojo; |
| 25 |
que sus poblados se queden desiertos y nadie habite en sus carpas. |
| 26 |
Porque persiguen al que tú has castigado y aumentan los dolores del que tú has herido. |
| 27 |
Impútales una culpa tras otra, no los declares inocentes; |
| 28 |
bórralos del Libro de la Vida, que no sean inscritos con los justos. |
| 29 |
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: |
| 30 |
así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias; |
| 31 |
esto agradará al Señor más que un toro, más que un novillo con cuernos y pezuñas. |
| 32 |
Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: |
| 33 |
porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. |
| 34 |
Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar, y todos los seres que se mueven en ellos; |
| 35 |
porque el Señor salvará a Sión y volverá a edificar las ciudades de Judá: |
| 36 |
el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella. |